4  tips para controlar la ansiedad tras dos meses de confinamiento

1.- Dosificar la información.

Desde que se inició el confinamiento hemos estado expuestos a un exceso de información. Por un lado está la información sanitaria sobre el COVID-19 y su evolución Por otro, el confinamiento y sus diferentes fases y reglas. A todo esto hay que sumarle las perspectivas económicas y sociales acaecidas a raíz de  esta gran crisis sanitaria. Continuamente nos llega una cantidad ingente de noticias, tanto en prensa, como en televisión o en redes sociales.  Informarse es importante, pero sobre-informarse genera ansiedad y bajo ánimo.

Recomendación: Gestiona la información.  Actualizala una vez al día y no estés pendiente de cada noticia.

2.- Tener un orden.

El orden en las rutinas genera  orden mental. Tanto si uno está trabajando o no, en familia o solo; establecer un horario de rutinas es fundamental para el bienestar mental. Obviamente, estas rutinas pueden tener cierta flexibilidad, pero no tenerlas genera caos mental y dispersión. Es importante que  estas rutinas incluyan hábitos saludables de higiene del sueño, alimentación, ejercicio físico y ocio.

Recomendación: Establece tu propio horario. No te dejes llevar por una continúa improvisación.

3.- Mantener contacto con el exterior.

Más allá de que uno viva sólo o acompañado, esta situación ha ocasionado un pronunciado cambio en nuestras relaciones afectivas y sociales.  Tantas semanas sin poder ver a  familiares, amigos o compañeros; sin poder salir y hablar con otra gente, genera un impacto psicológico que con el paso de los días cada vez pesa más. Es fundamental no autoexcluirse, especialmente las personas que viven solas. Hoy en día, mediante la tecnología, es posible estar conectado por videollamada, tanto en relaciones uno a uno, como colectivamente. Ahora que la desescalada ha empezado se pueden empezar a recuperar relaciones sociales presenciales.

Recomendación: No te aísles. Utiliza los recursos a tu alcance para conectar con los demás.

4- Cultivar la actitud resiliente.

Los momentos de dificultad constituyen una excelente oportunidad para mejorar y cultivar actitudes personales. Dejarse llevar por la preocupación, el miedo o la tristeza, únicamente causará fragilidad emocional . No podemos cambiar la situación externa, pero cada uno tiene el poder de trabajar como sentirse interiormente. Es un buen momento para practicar el pensamiento positivo, la atención plena en el presente o entrar en contacto con la propia respiración como eje de calma.

Recomendación: La preocupación solo genera más preocupación. Vive el aquí y ahora.

Neus Córdoba

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